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22/01/2020 /

Análisis de la construcción en 2019 y previsiones para 2020

El periodo 2016-18 ha sido particularmente fructífero para el sector construcción europeo, que ha crecido a un ritmo anual medio del 3,2%. Como es habitual, estos paréntesis de intensa actividad tienen un recorrido limitado, y hace tiempo que se preveía que el sector volvería a moderar su avance en el 2019. Lo que no se esperaba es que este cambio de ritmo fuese a coincidir con un enfriamiento de la economía, lo que disparó los temores de que ambos fenómenos acabasen realimentándose mutuamente. En el semestre trascurrido tras el anterior informe Euroconstruct de invierno, estos riesgos a la baja no se han trasladado del todo a la nueva previsión, que continúa esperando crecimiento para 2019 (1,9%), 2020 (1,5%) y 2021 (1,4%).

 

Producción del sector de la construcción por países. Previsión 2019 y proyección de crecimiento anual promedio en 2020-2021 a precios constantes.

 

Esta previsión tan moderada tiene mucho que ver con la situación de estancamiento de dos países clave como Alemania y Francia. Estos dos mercados, responsables de prácticamente un tercio de la producción de la zona Euroconstruct, forman parte del grupo de 7 países cuya previsión para 2019 no llega al 1%. Esto rebaja sensiblemente la media europea de crecimiento, dejando en un segundo plano la existencia de otro grupo de 8 países con expectativas de superar el 3% de avance en 2019. 

Estos desequilibrios continuarán presentes en el escenario 2020-21: 5 países seguirán por debajo del 1%, y otros 9 por encima del 3%. La buena noticia es que el Reino Unido abandonará el grupo de cola en 2020, con una previsión entorno al 2,5%.

 

La edificación residencial

Los últimos años han sido de intensa actividad para la edificación residencial, donde se tuvo que acelerar la producción para cubrir los vacíos de oferta que habían sido desatendidos durante la crisis. 

En el momento actual el mercado ha vuelto a quedar razonablemente abastecido, por lo cual los promotores europeos de vivienda se están preguntando si ha llegado el momento de replegarse de nuevo. La respuesta difiere de un país a otro: se espera un repliegue urgente en Francia y en la mayoría de los países nórdicos; Alemania y España aún pueden esperar algo más, y finalmente hay casos en los que no se plantea interrumpir del crecimiento, como en Holanda y Polonia. 

Aunque la oferta ha crecido y se ha encarecido, aún quedan argumentos para prolongar el buen momento de la demanda: se ha pospuesto el encarecimiento del crédito, y pese a que la demografía europea tan apenas crece, sí que se reorganiza geográficamente. La previsión contempla un crecimiento del 1,7% para 2019, que se iría disipando en 2020 (0,6%) y 2021 (0,3%).

 

La edificación no residencial

La edificación no residencial atraviesa un momento algo ambiguo. Por una parte, el deterioro macroeconómico es ya una realidad en determinados sectores como la industria. Por otra parte, el mercado inmobiliario no residencial continúa muy activo, atrayendo a inversores domésticos que siguen financiándose a buen precio y a inversores foráneos que ni tan solo requieren financiarse. Sin embargo, esta demanda parece haberse nutrido sin dificultad con el stock existente, a la vista que la nueva superficie añadida a la oferta, más la prevista a corto plazo, no es demasiado significativa. Puesto que los niveles de producción son moderados, la previsión apuesta por que se puedan mantener sin mayores dificultades (1,2% promedio para 2019-21). Como en el caso de la vivienda, Alemania se encuentra entre los países con más dificultades para seguir el ritmo medio europeo; sin embargo, Francia sí que confía continuar creciendo entorno al 3% anual. Las tendencias por nichos de mercado señalan a oficinas y comercio como los más vulnerables, mientras que sanidad y logística se sitúan como los más expansivos.

 

La ingeniería civil

En el capítulo de ingeniería civil, podría decirse que Europa ha esperado a que se despejasen todas las dudas sobre la solidez de la recuperación económica para volver a invertir de nuevo en construcción de infraestructuras, con lo que la producción no ha rebrotado con fuerza hasta 2018 (5,6%). 

Este retraso tiene también una vertiente positiva: la mayoría de planes y proyectos que ahora se ejecutan en la mayoría de países justo acaban de iniciarse, lo cual ofrece unas ciertas garantías de que el sector se mantendrá activo durante un tiempo, independientemente de si se materializan las incertidumbres económicas. Este razonamiento tranquilizador se refuerza con el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (Plan Juncker) o con los fondos estructurales dirigidos a los países del Este. 

Esto convierte a la ingeniería civil en el subsector con las previsiones más sustanciales (4,2% para 2019, 3,1% para 2020 y 2,9% para 2021) aunque tampoco consiga esquivar el sesgo hacia la desaceleración que predomina en los capítulos de edificación. En el análisis por países, para 2020 se espera crecimiento en todos los países excepto Alemania, que no podrá mantener por mucho más tiempo el sobresfuerzo de los últimos tres años para ponerse al día tras un periodo de austeridad inversora. A diferencia de lo que ocurría a mediados de la década, cuando la energía era el nicho donde se concentraba el crecimiento, en esta fase el protagonismo recae sobre las carreteras y el ferrocarril.

Evolución por subsectores en el mercado europeo. Índices de producción a precios constantes, base 2014=100

 

Situación económica y previsiones para España

 

El sector de la construcción estará condicionado por la evolución del conjunto de la economía nacional. Según el estudio "Previsiones económicas para España 2019-2021" de FUNCAS, la economía española vive en 2019 y seguirá viviendo en 2020 una desaceleración que verá su salida en 2021.

Para FUNCAS la demanda interna está avanzando a un ritmo menor de lo esperado, como consecuencia sobre todo de la ralentización del consumo, tras varios años de incrementos elevados por el efecto “demanda embalsada” (consumo pospuesto durante la crisis, que se materializó a medida que la recuperación se fue consolidando). 

Este efecto conllevó una reducción de la tasa de ahorro de las familias, que tocó fondo a mediados de 2018. Desde entonces, la tasa de ahorro ha iniciado una senda de normalización, algo que modera el gasto en consumo. Por otra parte, la inversión, el componente más sensible a las crecientes incertidumbres, pierde vigor, sobre todo en el segmento residencial. Este cambio de tendencia resta una décima adicional de crecimiento del PIB para el presente ejercicio. En suma, si bien el contexto externo ha evolucionado negativamente, pero en línea con lo esperado, se anticipa un crecimiento del PIB del 1,9% para 2019, frente al 2,2% esperado.  

La fase de desaceleración se prolongará durante los próximos trimestres, antes de iniciar una leve recuperación. La demanda interna apenas aportará un 1,2% de crecimiento en 2020, menos de la mitad que durante la fase de recuperación 2014-2018. Todos los agregados de la demanda crecerán a un ritmo moderado, tanto el consumo privado (por la pérdida de vigor de la renta disponible de los hogares), como el consumo público (limitado por la situación presupuestaria) y la inversión (afectada por las incertidumbres y el contexto global). El débil comportamiento de la demanda interna frenará las importaciones, a la vez que incentivará la búsqueda de mercados en el exterior. El resultado es que el sector exterior aportará tres décimas de actividad, facilitando que el crecimiento del PIB se sitúe en el 1,5%.

Para 2021, se prevé un crecimiento algo superior, del 1,8%, gracias a los factores expansivos que se manifestarán a partir de la segunda mitad del año que viene. Tanto la demanda interna (excepto los componentes de demanda pública) como las exportaciones deberían recuperarse ligeramente para ese año.

En paralelo a la acusada desaceleración prevista para 2019-2020, y el frenazo de las importaciones, el saldo exterior (balanza por cuenta corriente) mantendrá una posición fuertemente superavitaria, quebrando la senda de deterioro anunciada en las anteriores previsiones. El superávit todavía alcanzará un sólido 1,9% del PIB en 2021.

 

Riesgos para la economía

Los principales riesgos, según FUNCAS, son a la baja. Un Brexit sin acuerdo no se puede descartar, algo que podría provocar accidentes de mercado, como la reciente caída de Thomas Cook. Asimismo, la guerra comercial podría agudizarse, y el fin de ciclo en EE.UU. podría provocar un aterrizaje de esa economía más abrupto de lo esperado. Tampoco se puede obviar la inestabilidad en el golfo pérsico y las nuevas tensiones que podrían aparecer en el mercado del petróleo.

A la inversa, la formación de un gobierno estable en nuestro país, con un programa de reformas creíbles, orientadas a resolver los principales desequilibrios económicos y sociales, tendría un impacto favorable sobre las expectativas. De modo que la desaceleración sería más suave de lo previsto y la onda expansiva tendría más recorrido.

 

Previsiones para la construcción

Por su parte, Esuroconstruct señala en su informe centrado en el sector de la construcción, que la economía española ha entrado en una fase menos expansiva, que aún cuesta caracterizar porque mientras que algunos indicadores ya ratifican su desaceleración, hay otros que permiten albergar esperanzas de que la inercia aún no se agota. El panorama externo sigue sin ser óptimo, y el interno dependerá del grado de estabilidad gubernamental que se acabe consiguiendo. La previsión plantea que el crecimiento del PIB del 2,3% previsto para 2019 irá reduciéndose hasta quedarse en el 1,7% en 2021.

Si en la economía todavía conviven los síntomas de continuidad con los síntomas de enfriamiento, en el sector construcción los que predominan son los de continuidad. Así, los primeros datos de 2019 siguen recogiendo algo de avance en empleo en construcción, aumentos en la cartera de pedidos y estabilidad en los índices de confianza. Pese a esta calma aparente, el sector no ha perdido de vista el precedente de la estrepitosa caída tras el 2007. 

Nadie puede garantizar que no vaya a repetirse, pero cuando menos en los últimos años no ha habido excesos de producción que se deban corregir. Al contrario, queda margen para seguir creciendo mientras no se detenga del todo el avance de la economía y del empleo. En todo caso, es un margen limitado que, combinado con una economía menos dinámica, hacen que la previsión vaya contrayéndose progresivamente desde el 5% del 2019 al 2,5% de 2021.

Evolución por subsectores en el mercado español. Índices de producción a precios constantes, base 2014=100

 

Mercado de la vivienda

En el mercado de la vivienda, la nueva ley hipotecaria ha cerrado un episodio de incertidumbre normativa. Como además se ha pospuesto la subida de los tipos de interés, se allana el terreno para que la demanda continúe tan sólida como en 2018. Sin embargo, es una demanda que se concentra en aquellas ciudades que crean empleo, con lo que la mayor parte de las nuevas promociones arrancan en unas zonas muy concretas. Esta actividad tan focalizada estresa las cadenas de producción en estos puntos y provoca déficits de suelo, cuellos de botella administrativos y aumento de costes. 

Mientras tanto, una parte significativa del país continúa ajena a este rebrote, lo cual permite pensar que el mercado aún no ha alcanzado su velocidad de crucero y podrá prolongar su ciclo de crecimiento dos años más, entorno al 9,5% en 2019 y entorno al 6% en 2020. La proyección 2021 (0,5%) refleja las dudas que nos plantea dar por supuesto de que la demanda se vaya a extender a la totalidad del país, o que el enfriamiento económico no acabe pasando factura más a medio plazo.

A estas previsiones de Euroconstruct, añadimos las realizadas por BBVA Research, que prevé que la inversión en vivienda residencial registre una moderación y crezca un 3,1% este año y un 3,9% en 2020, al tiempo en construcción estima un avance del 2,9% y del 2,6%, respectivamente.

 

Edificación no residencial

En edificación no residencial tampoco se percibe que el empeoramiento de las expectativas económicas esté disuadiendo a inversores y promotores. Hay unanimidad en que 2019 volverá a ser otro año de intensa actividad inmobiliaria, pese a que ya hace tiempo que se agotaron las grandes ofertas que incitaron a los inversores más madrugadores a darle una segunda oportunidad a España. 

El stock no residencial de gama alta escasea, lo cual explica la aceleración en la puesta en marcha de nuevos proyectos que se ha venido produciendo en los dos últimos años y que además afecta, con mayor o menor intensidad, a todos los nichos de este mercado. Esta cartera de proyectos, que de momento aún continúa aumentando, pone las bases para no temer por el futuro a corto plazo de la producción, para la que se prevén avances del 6% en 2019, y entorno al 4% en 2020 y 2021.

 

Ingeniería civil

La ingeniería civil continúa siendo el eslabón débil del sector en España. Con respecto a la anterior previsión, han cambiado varias piezas clave del escenario: se han adelantado un año las elecciones generales, se han prorrogado los presupuestos 2018, y ya no es realista contar con el programa público-privado de carreteras (PIC). En los municipios aún se ha estado ejecutando obra a buen ritmo durante el primer cuatrimestre, pero tras las elecciones locales habrá una caída que coincidirá en el tiempo con la formación del nuevo gobierno central y el habitual paréntesis en la toma de decisiones. 

En estas circunstancias, planteamos un 2019 básicamente plano (0,5%). La previsión para los años siguientes (2,5% para 2020 y 5,5% para 2021) puede interpretarse como la vuelta a la normalidad tras recuperar el ritmo administrativo y legislativo, pero en términos de valor de producción apenas supone retornar a los niveles del 2015. Este horizonte tan modesto es producto del previsible impacto en el déficit de las políticas sociales anunciadas por el nuevo gobierno que, tal como ha sucedido en el pasado reciente, se intentará reequilibrar a costa de seguir conteniendo la inversión en infraestructuras.

 

Reto 2020 de la Directiva de eficiencia energética en edificios

Por último, es importante señalar la posible incidencia que tendrá en toda Europa la Directiva de eficiencia energética en edificios (EPBD), que entrará en vigor en 2020, es el momento a partir del que todas las viviendas que se construyan en nuestro país, así como en otros países europeos, deberán tener un consumo sostenible de energía. Esta Directiva no solo afectará a la calidad de la obra nueva sino que se espera que sea un impulso al sector de la rehabilitación a que también busca mejorar la eficiencia energética de los edificios europeos y fomentar su renovación.

La Comisión Europea ha enviado este año dictámenes motivados (segunda fase del procedimiento de infracción comunitario) a España, Alemania, Austria, Eslovaquia, España, Suecia y el Reino Unido. y ha amenazado con llevarlos ante la Justicia europea por no adaptar correctamente las normas europeas sobre eficiencia energética.

 

Subida moderada de los precios

La agencia S&P sitúa a España en un cuarto lugar dentro de Europa, en cuanto al ritmo de crecimiento de los precios de las viviendas. En este sentido, Alemania, Holanda y Portugal ocupan las tres primer plazas en este particular ranking. En concreto, en España, el coste de adquirir una vivienda crecerá un 5,5% este año y un 4,4% en 2020. Este descenso continuará en los siguientes ejercicios, porque en el año 2021 el crecimiento alcanzará el 3,9% y en 2022 el 3,3%, según datos y previsiones de S&P. 

De todos modos, S&P incide en las diferencias que todavía existen en el mercado residencial de España. Desigualdades que representan a la perfección comunidades como Madrid y Barcelona están muy por encima del resto. De hecho, la agencia recuerda que el metro cuadrado en Madrid cuesta hasta tres veces más que en Extremadura, región que experimentó un crecimiento negativo del precio en el primer trimestre de este 2019. 

Los datos de Extremadura contrastan con el crecimiento de más del 8% registrado en la capital o del 6% en Cataluña. A pesar de estas diferencias, S&P explica que el exceso de oferta en vivienda ha desaparecido y que en el mercado inmobiliario hay cada vez más tensiones.

Por su parte, la construcción es otro de los aspectos que respaldan estos datos. En este sentido, S&P estima que, aunque la inversión en construcción sea del 11% del PIB, la demanda debería impulsar a la baja la oferta de vivienda y sostener el crecimiento de los precios. Por otro lado, considera que las hipotecas deberían estabilizarse en niveles históricamente bajos.

"Esperamos que la inflación repuntará el próximo año, lo que ayudará a mantener bajas las tasas de interés reales y apoyará la demanda de vivienda", afirman desde la agencia. S&P espera que la demanda de viviendas se mantenga "fuerte" por las condiciones económicas favorables y los bajos tipos de interés, pero que se suavizará conforme empeore su asequibilidad. Por ello, prevé que el crecimiento del precio de la vivienda continúe fuerte, aunque espera que este se desacelerará.

Evolución interanual del precio de la vivienda en España. Fuente: S&P.

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