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24/01/2018 / Susana Saiz

Madrid+Natural: 16 soluciones para crear espacios más saludables

Las continuas transformaciones sociales, el cambio climático y la revolución digital en la que estamos inmersos configuran nuevos retos para las urbes, que requieren aumentar su capacidad de adaptación de respuesta. El concepto de resiliencia urbana refleja esta capacidad de reacción y adaptación ante los diferentes impactos y presiones que sufren las ciudades a consecuencia de estos cambios. También es una muestra del compromiso de las ciudades para garantizar su seguridad y continuidad, y ofrecer a los ciudadanos un entorno de calidad, saludable, en el que puedan garantizar su desarrollo como personas y comunidad.

Susana Saiz. Associate en Sustainability and Energy Consulting de Arup

En ocasiones los desastres, tanto naturales como humanos, son impredecibles. Sin embargo, gracias a los últimos avances en tecnología, cada vez tenemos un mayor grado de conocimiento sobre lo que puede ocurrir en los días venideros y podemos actuar para prevenir o reducir las consecuencias de su impacto. Como sociedad, debemos tratar de impulsar un nuevo modelo de ciudad para hacer frente a estos problemas y, en este contexto, Arup se constituye como un agente de cambio. 

Un ejemplo de ello es el trabajo que hemos desarrollado junto a la Subdirección General de Energía y Cambio Climático del Ayuntamiento de Madrid. Este estudio, denominado “Madrid + natural”, propone el desarrollo e integración en la trama urbana de estrategias de naturalización urbana como herramienta  para afrontar los impactos del cambio climático y, a su vez, mejorar las condiciones de habitabilidad, salud y bienestar de los ciudadanos.

Desde este trabajo colaborativo exploramos diferentes soluciones basadas en la naturaleza con el objetivo de responder a una problemática global a través de soluciones locales, adaptadas a las necesidades reales de la ciudad. Basándonos en experiencias internacionales, el informe refleja distintas estrategias que aportan resiliencia ante problemas locales como el efecto isla de calor, las inundaciones, las sequías, la pérdida de biodiversidad y la problemática de calidad del aire que afecta fuertemente a los ecosistemas de Madrid.

En esta línea, somos testigos de los efectos del cambio climático que están afectando a Madrid, y que terminan perjudicando a nuestra calidad de vida. Por este motivo, hoy más que nunca es necesario aportar una visión diferente, llevar a cabo un cambio en el modelo de actuación para ser capaces de crear espacios más saludables. 

16 soluciones viables 

Como punto de partida en la implementación de la metodología sugerida en Madrid+Natural, identificamos tres escalas diferenciadas: ciudad, barrios y edificios. Así, analizadas según las principales problemáticas existentes, propusimos 16 soluciones viables susceptibles de aplicarse:

 

1. Arquitectura vegetal 

Consistente en infraestructuras verticales a gran escala, separadas de la estructura original del edificio. En zonas de alta densidad urbana, esta forma de arquitectura mejora considerablemente el aspecto de las fachadas expuestas sin utilizar, ya que funciona independientemente de las construcciones existentes. Ofrece múltiples beneficios respecto al paisaje urbano, el balance de gases de efecto invernadero y la calidad del aire.

 

2. Cubiertas sostenibles 

Cubiertas naturalizadas que contribuyen a la gestión del agua, mejoran el aislamiento y la calidad del aire, proporcionan refrigeración y crean hábitats para la biodiversidad. Estos sistemas, ligados a elementos de producción energética solar, mejoran su rendimiento al bajar las temperaturas circundantes y fomentan así la posibilidad de integrar sistemas de producción de calor y electricidad a las estructuras urbanas más eficiente, acortando la distancia entre la fuente de generación de la energía y el consumo.

 

3. Urbanismo resiliente 

Centrado en la planificación urbana a largo plazo y la programación de desarrollo considerando las necesidades de adaptación al cambio climático, incluyendo la elaboración de directrices sobre infraestructura verde urbana para las nuevas urbanizaciones o mejora voluntaria de las estructuras existentes mediante incentivos.

 

4. Azoteas frescas 

Al pintar las cubiertas de blanco reflectante o extender sobre ellas materiales como la grava blanca, se puede reducir significativamente su calentamiento por radiación solar. Las cubiertas blancas reflejan el 90% de la luz solar, lo que supone una reducción en el consumo energético de refrigeración de los edificios, y paralelamente una contribución en la disminución del efecto “isla” de calor urbano.

 

5. Infraestructuras verdes 

El ajardinamiento de las infraestructuras proporciona valiosos hábitats para la fauna y el esparcimiento humano. Los corredores de transportes pueden transformarse en parques lineales, creando nuevos espacios naturales. Se pueden crear microparques en las áreas dónde la construcción de infraestructuras ha dejado espacios vacíos que se pueden poner en valor para la ciudad. 

 

6. Vegetación en las calles 

Crucial para la creación de recorridos de sombra, filtra la polución proveniente del tráfico, y favorece el uso de medios de transporte alternativos como la bicicleta, fomentando en su conjunto, un estilo de vida más saludable. También ayuda a aumentar el sentido de pertenencia a la comunidad por medio de iniciativas que puedan involucran a los residentes en su mantenimiento.

 

7. Restauración de riberas 

Reconfiguración de las orillas del río Manzanares, donde, además de haber 

modificado la gestión de sus caudales, se han logrado re-vegetaciones de especies arbóreas y arbustivas autóctonas de la zona y que resulta en un incremento de su biodiversidad.

 

8. Superficies permeables 

Se han configurado como herramientas de transformación del ámbito urbano. Una tecnología simple que permite concebir las áreas ahora pavimentadas como superficies permeables y porosas que mejora la absorción del agua de escorrentía infiltrándola lentamente en el terreno. Estas superficies ayudarían a las ciudades a hacer frente a condiciones climáticas extremas y tormentas, a la vez que mejorarían significativamente la estética visual del paisaje urbano, asociado a sistemas de drenaje urbano sostenible.

 

9. Huertos urbanos 

Aprovechar los espacios en desuso, proporcionando zonas de recreación, educación y participación para la comunidad, revitalizándolos e incrementando el sentido de pertenencia al barrio.

 

10. Vegetación adaptada 

Las directrices de selección de especies vegetales y técnicas de plantación, en espacios públicos y privados son fundamentales como parte de la estrategia de adaptación al cambio climático.

 

11. Revegetación de solares 

A través de procesos de la consulta y participación de las comunidades locales puede reactivar la interacción social, el bienestar y la regeneración natural áreas de espacio público abandonadas.

 

12. Bosques urbanos 

Son unos de los componentes más importantes de la infraestructura verde urbana por su función en proporcionar sombreado, gestión del agua de lluvia y filtración de agua y aire.

 

13. Sombreado estacional 

El diseño microclimático se debe tener en cuenta para mejorar el potencial de eficiencia y ahorro energético en los edificios. A través del uso de estructuras textiles de sombreado temporales, o las que actúan de soporte para plantas trepadoras, se puede ayudar a mitigar el calor en el verano y asegurar que los espacios públicos sean más confortables.

 

14. Microclimas con agua 

Tiene un efecto positivo gracias a su capacidad para reducir las temperaturas y mitigar el efecto isla de calor. Las fuentes, nieblas de agua, arroyos y cascadas, podrían utilizarse para crear parques y espacios de recreo. Se necesitan guías de buenas prácticas para el uso correcto del agua en la recreación de microclimas, que tengan en cuenta el consumo de energía, las posibles pérdidas de agua y su mantenimiento.

 

15. Áreas inundables 

La inclusión de superficies permeables puede amortiguar los flujos de agua en episodios de precipitaciones intensas, ya que sirven como áreas temporales de inundación que regulan el acceso de caudales a la red de drenaje, evitando así el colapso de estos sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas.

 

16. Drenaje sostenible 

Permite la infiltración natural de las aguas pluviales atenuando los volúmenes de agua de tormenta, facilitando la absorción de agua de escorrentía que proviene de superficies duras y ayudando a la restauración de los acuíferos. 

 

Conclusiones 

Estas acciones incrementan la resiliencia de la ciudad ante eventos derivados del cambio climático, pero también ayudan a crear espacios más saludables que invitan a su uso, aumentando la cohesión en la comunidad. 

Además, estas actuaciones ayudan a cerrar cicatrices que rompen la continuidad y la trama urbana contribuyendo a su revitalización. Desde Arup colaboramos con el Ayuntamiento de Madrid para posibilitar que se implementen estas estrategias, incrementando la resiliencia de la ciudad y buscando la adaptación hacia un futuro más sostenible. 

Datos del autor
Nombre Susana Saiz
Empresa Arup
Cargo Associate en Sustainability and Energy Consulting de Arup
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