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11/04/2018 / Guillermo Herráez Arribas, (Ingeniero Mecánico). Adolfo de Juan Herráez, (Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos)

Nuevas tendencias: rascacielos de madera

La madera lleva décadas, incluso siglos, sin ser prácticamente utilizada en la construcción, a pesar de tener muchas de las mejores características requeridas para esta utilidad y ser preferida por la gente frente a la construcción de acero y hormigón.  Es un material natural transpirable que aísla del frío y del calor, permitiendo  mantener en las viviendas una temperatura constante entre 18 y 24º durante todo el año. Además de ser una materia natural, renovable y reciclable, es idónea para reducir las emisiones de CO2, una de las causas principales del cambio climático, pues los edificios tradicionales provocan más del 40 % de la dependencia energética de España.

Además de emitir menos CO2 que los materiales tradicionales empleados en la construcción, la madera sigue almacenándolo una vez construido un edificio, posibilita la reducción  de los tiempos de obra, el peso de los edificios y por tanto los costos, de ahí el gran interés que últimamente está desatando este material en construcción.

Nuevas investigaciones demuestran que la construcción de madera tiene beneficios fisiológicos y psicológicos positivos que imitan el efecto de pasar un tiempo en contacto con la Naturaleza. La sensación de confort, calor natural y comodidad que provoca la madera en las personas, hace que se reduzca la presión arterial, la frecuencia cardiaca, el estrés y la ansiedad, aumenta la sensación de placidez y la calidad del sueño, refuerza la empatía y las interacciones sociales positivas, además de mejorar la calidad del aire en el interior, pues mantiene la humedad a un nivel óptimo, muy apropiado para las personas con problemas de alergia o asma.

Estos beneficios son la causa de que en los Estados Unidos y otros países del norte de Europa, que desde siempre han empleado la madera para la construcción de viviendas unifamiliares, ahora también la empleen en las escuelas para mejorar el rendimiento de los niños, pues se ha demostrado que los niños, escolarizados en escuelas con estructuras en madera, tienen un mejor rendimiento  que los que son escolarizados en edificios de hormigón, en hospitales, para una más pronta recuperación de los enfermos y donde, debido a las estrictas pautas de salud, prohíben en las habitaciones la presencia de plantas, en oficinas donde las vistas desde la ventana son carreteras y bloques de vecinos y en otros entornos reduciendo el tiempo de permanencia como centros de recuperación o relajamiento como balnearios, spas, saunas, piscinas… 

Últimamente, cada poco, se publican noticias sobre edificios de estructura en madera que superan en altura a los anteriores, como la torre de 14 plantas  y 49 metros de altura que contiene 62 apartamentos en Bergen (Noruega).

En Vancouver (Canadá) se ha construido otra torre  con 18 pisos y 53 m. de altura y, sobre plano, ya existe un proyecto mucho más ambicioso en Londres con 80 pisos y 300 m. de altura para 1000 apartamentos, que ocuparía 1 millón de m² de superficie.

El proyecto utilizaría unos 65.000 m³ de madera en su construcción y eliminaría las emisiones de cerca de 50.000 toneladas de CO², lo que equivale a las emisiones anuales de 5.000 londinenses. 

Este edificio constituye un reto, pues a estas escalas y en estos momentos parece imposible, ya que nadie ha intentado construir algo parecido. 

Un grupo de científicos de materiales en la Universidad de Maryland ha publicado en la revista Nature un nuevo proceso para poder transformar cualquier tipo de madera en un material más fuerte que el acero, con un aumento de más de diez veces en resistencia, dureza y resistencia balística y con una mayor estabilidad dimensional, lo que podría revolucionar la construcción. El método consiste en eliminar la lignina, dejando casi intacta la celulosa por un proceso de hervido en una solución de hidróxido y sulfito de sodio, para luego prensar la celulosa con calor, realizándose de esta manera la formación de fuertes enlaces químicos a escala nanométrica. Este sistema es mucho más económico que el proceso de creación de aleaciones de acero, siendo la madera resultante inmune a la humedad.

Hasta que este método no esté garantizado, y antes de dar este salto cuantitativo en cuanto a medidas, convendría seguramente realizar cierto número de proyectos experimentales en edificios entre 100 y 150 metros para, una vez comprobada su factibilidad, construir la Oakwook Tower. 

España, teniendo la 2ª mayor masa forestal de Europa,  aún tiene que importar el 80 % de la madera, lo que indica que hemos de gestionar mejor nuestros bosques para disminuir nuestra demanda exterior. La madera es un producto natural que depende de la energía solar, de la que tenemos en abundancia, y no necesita derivados del petróleo como el resto de materiales de construcción, con lo que su aplicación reduciría nuestra fuerte dependencia energética. La madera puede utilizarse tanto en las fachadas como en la estructura o en el interior, pudiendo aprovecharse el resto como combustible, con lo que su rendimiento sería el máximo.

Actualmente está en auge este tipo de construcción con madera, debido al confort que proporciona y al importante ahorro energético que se puede conseguir. Ya hay edificios importantes en el norte de España como el plurifamiliar construido en Lleida en 2013 de 6 plantas realizado con madera contralaminada, otro de 5 plantas en el distrito barcelonés de Gracia. Está en proyecto el más ambicioso hasta el momento construido con madera en España: 65 viviendas de VPO para un edificio de cuatro plantas en Hondarribia (Guipúzcoa).

La madera está llamada a revolucionar el diseño y la estética de la construcción en el siglo XXI, al igual que las innovaciones en acero, vidrio y hormigón la revolucionaron en los dos últimos siglos.

Cuando se habla de edificios de madera se piensa en el riesgo de incendio sin embargo un edificio de estas características no tiene mayor riesgo que otro de acero y hormigón. Las normativas contra incendios que están en vigor son muy rigurosas en este sentido por ello cabe deducir que, en las nuevas construcciones, se cumplirían a rajatabla. Además basta con fijarse en el tiempo que llevan los edificios históricos londinenses, donde la humedad relativa del aire es muy alta durante todo el año o los templos chinos de madera que superan centenas de años y han resistido el paso del tiempo sin inmutarse. Para nuestras viviendas, tan modernas, lo quisiéramos.

Sólo es cuestión de tiempo construir rascacielos de madera. Las nuevas tendencias en el diseño de edificios en madera, proporcionarán un ambiente creativo más tranquilo y sociable en las ciudades, haciendo que la vida en ellas sea mucho más agradable. 

Datos del autor
Nombre Guillermo Herráez Arribas, (Ingeniero Mecánico). Adolfo de Juan Herráez, (Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos)
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