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21/05/2015 / Gisela Bühl

Sol y Sombra a la carta

Un día cualquiera en un futuro muy próximo. Unas oficinas con grandes superficies acristaladas en el mes de julio en Madrid. Antes de que las altas temperaturas calienten el edificio miles de sombrillitas se expanden como por arte de magia por toda la fachada, protegiendo el interior de las instalaciones. A primera vista no parece nada nuevo si no fuera porque nadie ha puesto en marcha este mecanismo. Son ellos mismos los que se expanden de forma inteligente, reaccionando al aumento de la temperatura provocado por el sol. Sin ninguna fuente de energía externa ni una conexión a un mando de control estos dispositivos se expanden y contraen garantizando un clima agradable en el interior. El truco: aleaciones de materiales con memoria de forma.

Aunque este escenario a escala comercial todavía no es una realidad, se ha fabricado sin embargo ya el primer prototipo. El diseño ha sido realizado por.la estudiante Bára Finsdottir, de La Escuela Superior de Bellas Artes de Berlín-Weissensee . Es una composición de 72 piezas textiles, que integran en su estructura finos alambres que expanden o contraen el tejido según la temperatura. “No necesitamos electricidad, sino que aprovechamos exclusivamente la energía térmica del sol para dirigir los elementos de la fachada”, destaca André Bucht, científico y director del Instituto Fraunhofer de Máquinas Herramientas y Tecnología de Transformación (IWU) en Dresden. Los científicos del IWU son los responsables de darle vida a esta “persiana inteligente” Cuando se expanden los elementos textiles forman juntos una enorme alfombra de protección solar y cuando se contraen dejan pasar la luz.

La tendencia arquitectónica actual de grandes fachadas acristaladas produce especialmente grandes quebraderos de cabeza para la climatización de los edificios. Desde que se han definido a los edificios como devoradores de energía y responsables de la contaminación medioambiental, los arquitectos están obligados a buscar nuevas soluciones y materiales que combinen estética y aporten eficiencia energética. Para la catedrática Christiane Sauer de La Escuela de Berlín-Weissensee, el reto consistía en “combinar tecnología innovadora con diseño para crear envolventes inteligentes para el futuro.”

Las piezas fabricadas con aleaciones con memoria de forma son alambres de 80 milímetros de largo y muy finos. Las aleaciones son de níquel-titanio. Para que tengan una propiedad o forma específica y puedan recordar su forma han sido “adiestradas previamente”, es decir, que se les ha adjudicado una forma que recuperarán siempre según la temperatura. En este caso se contraen o se expanden cuando alcanzan esta temperatura específica. La aleación de materiales con memoria es relativamente nueva en el sector del diseño y especialmente en el sector de la protección solar. Hasta ahora muchas de sus aplicaciones se encontraban en la medicina. Por sus extraordinarias propiedades y su gran flexibilidad se crean dispositivos médicos como stents de materiales con memoria de formas.

La introducción de estos componentes inteligentes podría abrir un enorme abanico de posibilidades para los arquitectos. Las posibilidades y la creatividad que puede aportar el “Demonstrator” no están aún agotadas. Actualmente las piezas textiles se integran una especie de marco que posteriormente se adapta a las ventanas por el exterior o se fija directamente en la fachada . Este formato facilita una cobertura modular de la fachada y posibles sustituciones. Toda la estructura es muy flexible y deja espacio a la creatividad. Formas, colores y ornamentaciones geométricas se pueden crear según las necesidades y preferencias. También existe la posibilidad de aportar sombra a un área parcial de la fachada. Para lograr esto simplemente habría que entrenar las piezas de forma diferente, para que se abran o se cierren a una temperatura diferente. De esta forma uno podría crear sombras fragmentadas o crear efectos visuales.

Expuesto en el stand del Instituto Fraunhofer durante la recién celebrada feria de Hannover el “Demonstrator”, cosechó el interés de posibles usuarios y también de las empresas interesadas en desarrollar este producto. Desde el IWU confirman que están avanzando para hacerlo apto para la comercialización. En la siguiente fase se quieren buscar las adaptaciones a todo tipo de edificios y reforzar los elementos textiles para que tengan la máxima resistencia en cualquier situación climática. También tienen en mente el uso de OLEDS en el tejido para generar energía a la vez. Las posibilidades de este nuevo desarrollo son enormes pero lo que más destaca es su nulo consumo energético por lo cual es una innovación que seguramente va a dar de qué hablar. 

Datos del autor
Nombre Gisela Bühl
Empresa Ecoconstrucción
Cargo
Biografía
Art. Online
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