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07/03/2017 / Gisela Bühl / 1749

Calculan que el 60% de las viviendas construidas antes de 1979 pueden tener humedades

El sector de la construcción está viviendo un repunte en España desde 2015 tras el boom inmobiliario. En 2006, en plena fiebre del ladrillo, se construyeron más de 865.000 viviendas y siete años después, la cifra descendió hasta las 30.000. Ahora, la recuperación económica, sumada a la inversión extranjera y la confianza empresarial, han llevado al sector hacia una cierta normalidad. Dos de los actores que están jugando un papel fundamental en ello son la rehabilitación y la eficiencia energética.

Así, en los años del boom inmobiliario fue excesivo el número de obras en marcha, primando la rapidez en la entrega de viviendas frente a la calidad de las mismas. Los materiales empleados, y los procesos seguidos no siempre fueron lo suficientemente rigurosos. Uno de los daños colaterales que sufren o van a sufrir muchas de las edificaciones construidas en esa época es la aparición de humedades. Esta patología tiene su origen en la mala o nula aplicación y uso de materiales que favorecen el aislamiento e impermeabilización en el proceso de construcción. Siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado, es primordial que aprendamos de ellos para, en la medida de lo posible, no repetirlos más.

Guillermo Cortés, Director General de Humetek, ha comentado al respecto que: “está claro que el aislamiento térmico no ha recibido en el pasado la atención que merece en la Construcción, pero cada vez es más relevante. Queda mucho camino para dotarle de la visibilidad que merece y que la gente conozca todas sus bondades. En los proyectos de construcción se incluyen valores por defecto, es una partida de poca relevancia en la obra y el comprador no se fija o interesa lo suficiente por el aislamiento térmico de lo que está comprando. Sin embargo, con el Código Técnico de la Edificación (CTE), el aislamiento térmico cobró protagonismo. En un futuro cercano, con la Directiva de Eficiencia Energética en la Edificación, la irrupción de la Certificación Energética de Edificios, el concepto de Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN) y la revisión del DB-HE1 del CTE, el aislamiento térmico va a convertirse en un aspecto de la construcción de una vivienda que no sólo repercutirá sobre su habitabilidad, sino también en la ausencia de humedades y el correcto consumo energético”.

Una de las soluciones planteadas es que las empresas especializadas en erradicar definitivamente las humedades empiecen a formar parte de la cadena de valor de las constructoras. Su papel será fundamental para que en el futuro, los inquilinos de la edificación no se encuentren con problemas totalmente evitables en los primeros meses de la obra. Además, con la aplicación de sistemas de aislamiento y tratamientos antihumedad, estamos dotando a la vivienda de una calidad óptima de habitabilidad, tal y como exige la normativa. Aunque en 1979 se firmó la primera norma básica que obligaba a incorporar aislamiento térmico como elemento constructivo en las edificaciones, no se garantizaban las exigencias de seguridad ni la ausencia de humedades y condensaciones en el interior de las viviendas.

Conscientes de la situación, podemos afirmar que cerca del 60% de las viviendas que fueron construidas con anterioridad a 1979 pueden tener humedades. Por su parte, los edificios construidos después de la implantación de la normativa, alrededor de un 20% de ellos, tienen o van a tener problemas con la humedad. En este caso el origen es la poca calidad de las construcciones y la falta de sistemas de aislamiento e impermeabilización en el desarrollo de la obra.

“Es importante informar a la gente aportándole documentación sobre la relevancia de contar en su vivienda con un buen sistema de aislamiento e impermeabilización”, prosiguió Guillermo Cortés. ”Creando esta cultura, concienciaremos al futuro comprador o inquilino de una vivienda sobre los problemas que puede ocasionarle y por ello no interesarse  en su adquisición. El mejor argumento para concienciar a la gente es la cantidad de tiempo y dinero que se pueden ahorrar en un futuro en reparaciones, calefacción, así como en preservar la salud de su familia. La factura de una casa con humedades es un 20% más cara, y vivir en un ambiente de humedad puede perjudicar seriamente la Salud, incrementando dolencias óseas y de las vías respiratorias como son el asma, alergias, etc.”.

Las Constructoras han de prestar especial atención al aislamiento del terreno y las superficies de las edificaciones. Las inclemencias meteorológicas propias del lugar y el agua que discurre bajo el terreno donde se va a construir la edificación, son dos de los principales factores a tener en cuenta para que no aparezcan humedades futuras en nuestro hogar o comunidad de vecinos. Una buena ejecución de la obra es por tanto fundamental. El exceso de humedad del terreno por cercanía a ríos o zonas con mucha concentración de agua, sumado a una mala impermeabilización en la edificación, hace que el problema de las humedades sea en ocasiones inevitable a posteriori. Los materiales y métodos de aislamiento e impermeabilización de la edificación a construir también deben ser supervisados concienzudamente por el técnico encargado del proyecto, con el fin de evitar la aparición de condensaciones y humedades. Si las empresas especializadas en erradicar humedades formaran parte del proceso de construcción, podrían trasladar todo su conocimiento para evitar las diferentes patologías de humedad que pueden sufrir las edificaciones.

El objetivo que actualmente se plantea Humetek es que sus tratamientos sean definitivos. Su apuesta por los materiales derivados de la resina epoxi y el uretano está dando buenos resultados. Pero para que el éxito sea absoluto y definitivo, es clave que cuenten no sólo con unos buenos materiales en sus tratamientos, sino también una excelente mano de obra a la hora de aplicarlos. Disponer de profesionales bien preparados y formados específicamente en la aplicación de esos tratamientos, es imprescindible para que el resultado sea óptimo. El éxito del tratamiento elegido para combatir las humedades está repartido al 50% en la elección del producto adecuado para cada patología y el otro 50% en su aplicación. Si alguno de las dos falla, el tratamiento no será efectivo por mucho que hagamos. En este sentido, Guillermo Cortés manifiesta que “en Humetek apostamos por un equipo formado y cualificado, que una vez tiene la preparación necesaria, enseñan a nuevos empleados. Nuestro plan de formación se extiende a todos los departamentos y esta filosofía hace que podamos presumir de tener profesionales del más alto nivel”.  

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