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03/08/2020 / Miguel / 827

Decálogo de Aecom sobre cómo debería ser la ciudad del futuro

El equipo de Buildings & Places de Aecom España, la empresa líder a nivel internacional en arquitectura, diseño, transporte y sostenibilidad, ha redactado un decálogo, tomando como inspiración el informe internacional de la propia compañía “The Future of Infrastructure”, en el que analiza los cambios del sector y sitúa a las infraestructuras como palancas de cambio en la reconstrucción económica de la crisis causada por el coronavirus.

Bajo este enfoque, el equipo de Buildings & Places ha querido profundizar en cómo la crisis sanitaria y económica producida por la COVID-19 ha dejado al descubierto lo importante que es adaptar los espacios en los que vivimos según las diferentes necesidades que puedan surgir, y en especial, el elemento integrador en todo este esquema: la ciudad.

“La actual crisis mundial a la que nos enfrentamos ha expuesto de manera drástica la fragilidad de nuestros sistemas económicos y socio-ecológicos, poniendo de manifiesto algunas cuestiones clave, que son cruciales para el bienestar de la humanidad”, explica Juan Cortés, el responsable de Diseño Urbano y Paisajismo en AECOM España.

En este sentido, la compañía es consciente de que es el momento para reflexionar sobre la preparación de nuestras ciudades y su capacidad de adaptación ante posibles pandemias, catástrofes naturales o crisis migratorias. Por ello ha elaborado un Decálogo de cómo deberían ser las ciudades del futuro.

 

Estas ciudades deberían cumplir los siguientes requisitos

  • 1. Deben explotarse y gestionarse eficientemente los recursos urbanos cada vez más escasos, desde la energía y el agua hasta las infraestructuras de transporte, para garantizar la sostenibilidad a largo plazo y una distribución justa de la recuperación económica.
  • 2. Se debe distribuir de manera más uniforme y de manera más equitativa el empleo y los servicios básicos, como la atención médica, la administración, las instalaciones sociales o los equipamientos deportivos, etc., para que las necesidades de movilidad se ajusten de forma sostenible, reduciendo las emisiones y mejorando la salud de la población.
  • 3. Se deben dimensionar generosamente las zonas verdes urbanas de tal manera que den servicio al conjunto de la población y sean fácilmente accesibles a pie y/o en bicicleta para toda la ciudadanía, de modo que ante posibles restricciones las zonas disponibles no se vean drásticamente reducidas.
  • 4. Los espacios públicos, como calles, plazas y caminos, deben repensarse y rediseñarse de manera que permitan un movimiento seguro y rápido para llegar a puntos urbanos clave, evitando obstáculos innecesarios o enfrentarse a riesgos que pongan en peligro la seguridad y salud de sus transeúntes.
  • 5. La caída temporal de la contaminación del aire durante la crisis debe ser vista como una señal importante para que los responsables de formular políticas urbanas actúen, pensando estratégicamente y siendo capaces de vislumbrar los beneficios a largo plazo de construir ciudades de cero emisiones.
  • 6. Implementar políticas flexibles e imaginativas, apoyadas por una sólida planificación y un enfoque científico. Se deben incorporar a los procesos de decisión herramientas como la generación de escenarios, basadas en el análisis de grandes fuentes de datos, además de reforzar la participación pública informada y masiva.
  • 7. La ciudad debe potenciar su "columna vertebral" de infraestructura esencial, tanto dura como “blanda” y verde, que sustenta la vida social.
  • 8. Las ciudades deben contar con una rápida capacidad de adaptación e intermodalidad de sus sistemas de transporte.
  • 9. Tiene una importancia clave el construir, mantener y operar las infraestructuras de redes y cadenas logísticas “invisibles” que conectan nuestros hogares al mundo, con la capacidad de obtener suministros de manera segura y permitiendo la comunicación con familiares, amigos y compañeros, etc.
  • 10. Estas urbes deben estar preparadas para afrontar nuevos tipos de “confinamiento” o el bloqueo de algunas infraestructuras debido a motivos de fuerza mayor, permitiendo que continúen las actividades esenciales como:
  • Asistencia sanitaria y cuidado de personas mayores.
  • Suministro básico de servicios públicos: alcantarillado, agua potable, energía, calefacción y refrigeración, gestión de residuos, conectividad digital…
  • Cadenas de suministro relacionadas con la alimentación (producción, distribución y venta minorista en diferentes puntos).
  • Servicios relacionados con el comercio electrónico.
  •  Cobertura mediática para garantizar la libertad de prensa e información de la ciudadanía.
  • Servicios mínimos de movilidad para sustentar lo mencionado anteriormente.

 

La ciudad esencial

“En este sentido, desde Aecom estamos trabajando en un marco de planificación flexible y escalable con una lógica que se asemeja a las ‘muñecas matrioshka’ que permita reducir o aumentar gradualmente los servicios municipales y el uso ciudadano de los ámbitos públicos. Este nuevo paradigma urbano, que desde Aecom llamamos La ciudad esencial , debe tener un enfoque holístico que aumente la resiliencia de la ciudad, respalde los estándares de vida básicos a la vez que se reducen las desigualdades y permiten que la actividad económica de base se desarrolle en circunstancias extremas”, afirma Carmela Carvajal, Arquitecta en Aecom.

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