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17/07/2014 / Gisela Bühl / 397

FERMAX participó activamente en un proyecto europeo para el desarrollo del bioplástico

Ecológico por su origen y ecológico por ser biodegradable, resistente desde el punto de vista mecánico y fácil de integrar en la cadena productiva. Así es el nuevo bioplástico desarrollado en Valencia por AIMPLAS (el Instituto Tecnológico del Plástico) con la colaboración de 14 socios europeos de 9 países entre los que se encuentra el fabricante de videoporteros.

La última semana de junio se reunían en Valencia representantes de las empresas y organismos que han estado involucrados en este proyecto. Con una visita a la sede de Fermax, socio industrial, y otra a las instalaciones de AIMPLAS, socio tecnológico, se ponía el punto y final de una investigación que, durante los últimos cuatro años, ha celebrado sucesivas reuniones en Lisboa, Berlín, Karlsruhe, Zúrich, Bruselas, Chesterfield y Estambul. Estos dos últimos días en Valencia, se utilizaron para constatar el logro del objetivo inicial: “conseguir crear un componente bioplástico respetuoso con el medio a partir de residuos orgánicos”.

Representantes de las empresas y organismos involucrados en el proyecto.

El proyecto se inició en 2010 con el apoyo del 7th FRAMEWORK PROGRAMME,  principal instrumento de financiación a la Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Unión Europea,  y aunaba los esfuerzos de 4 centros de investigación, 9 pymes y 2 grandes empresas, entre ellas FERMAX. La propuesta consistía en lograr un plástico de origen biológico con las propiedades físicas concretas que se requieren en la fabricación de electrónica doméstica o de electrodomésticos de línea blanca, sectores en los que integran los socios industriales involucrados en el proyecto.

El punto de partida era un material cada vez mejor conocido: los polímeros creados por la fermentación bacteriana de residuos agroindustriales. En este caso se eligió como materia prima la paja de trigo por su abundancia en Europa. El primer reto consistió en extraer y purificar el polímero con el mínimo impacto medioambiental. Posteriormente fue necesario mejorar sus propiedades mecánicas y confirmar su capacidad para ser procesado con los mismos métodos (inyección, extrusión, termoconformado) y la misma maquinaria que se utiliza tradicionalmente con otros plásticos.

 Paja fermentada sacada del fondo de un campo de La Albufera de Valencia.

Finalizada la etapa de laboratorio, que en Fermax estuvo protagonizada por los responsables de I+D, llegó el momento de comprobar el comportamiento de estos materiales en la industria, para lo cual se abordó la producción de diferentes piezas reales habitualmente integradas en la cadena de trabajo de los distintos socios. Se eligieron, entre otros elementos, una huevera, un depósito de almacenamiento de agua y un mando para lavadora. En el caso de FERMAX, las piezas seleccionadas para las comprobaciones fueron el soporte del micrófono que se utiliza en una de sus placas de calle, la placa Marine, y el actuador de la placa Cityline.

El resultado ha sido óptimo pues el material ha demostrado su viabilidad en la cadena productiva. Daniel Frasquet, Production Manager, que ha coordinado desde Fermax esta segunda parte del proyecto y se ha encargado de la realización de las pruebas, comenta satisfecho la experiencia y recuerda que la marca valenciana, aventajada en muchos campos a lo largo de su historia, “es pionera una vez más; ahora en la búsqueda de tecnologías dedicadas a lograr un Impacto Ambiental Cero”.

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