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28/08/2019 / Miguel / 449

La eficiencia energética supone una oportunidad de 85.000 millones de euros en España

Por Greenward  Partners

“Damos forma a nuestros edificios y en adelante son ellos los que nos conforman”. Winston Churchill, ex primer ministro del Reino Unido.

“Todo empieza asumiendo ‘eficiencia primero’ como nuestro mantra y guía. Antes de importar más gas o generar más energía, deberíamos preguntarnos: ¿podemos primero adoptar medidas más eficientes en su coste para reducir nuestro consumo energético?”. Miguel Arias Cañete, comisario de Energía y Clima de la Unión Europea.

 

¿Qué es la eficencia energética?

La energía más barata, limpia y segura es la energía que se ahorra. Para la Asociación Internacional de la Energía (AIE) es la “primera fuente en el sistema energético global”, pues mitiga el cambio climático, mejora la seguridad energética y permite un desarrollo económico sostenible. En España, la Comisión Nacional de Energía, integrada en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la define como “la capacidad para usar menos energía para producir la misma cantidad de iluminación, calor, transporte y otros servicios energéticos”. Y en el ámbito comunitario, “eficiencia primero” es uno de los cinco pilares de la Unión Europea de la Energía.

En Greenward definimos la eficiencia energética como “la energía activada a través de aplicar medidas, procesos, reformas y hábitos orientados a la reducción del consumo energético en una vivienda, edificio o recinto sin reducir la calidad de los servicios energéticos, el confort y el impacto medioambiental, y que por tanto es susceptible de ser medida, certificada y financiada como inversión sostenible”.

 

El marco regulatorio

El 50% del consumo final de energía en la UE se destina a calefacción y refrigeración y el 80% se utiliza en edificios. La Directiva 2018/844 de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD) y el Reglamento 2018/1999 sobre la Gobernanza de la Unión de la Energía y de la Acción por el Clima componen la principal referencia en regulación europea.

En España, el Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética 2017-2020 se configura como herramienta central de la política energética. La dependencia energética que tiene España del exterior supone 60.000 millones de euros de gasto al año; es decir, el 6% del PIB.

El Gobierno deberá atender las necesidades de todos los grupos de interés; promover, coordinar y maximizar las iniciativas autonómicas y locales; así como desplegar instrumentos efectivos legales, financieros, fiscales, contables, institucionales y de capacidad para la consecución de los ambiciosos objetivos asumidos.

Desde Greenward seguiremos liderando iniciativas como las desarrolladas en el marco del anteproyecto de Ley de Cambio Climático, en torno a la trasposición de un sistema de financiación novedoso como son los Préstamos para la Activación del Capital Ecológico (e-PACE), un nuevo instrumento de préstamo verde hipotecario y la creación de un Mercado de Certificados de Eficiencia y de un Banco Verde.

 

El potencial de la eficiencia energética en edificios 

Cada euro invertido en eficiencia energética supone un ahorro de dos euros en nuevos activos de generación y costes de distribución. Para 2050, el 66% de la población mundial vivirá en grandes ciudades, que tendrán que acomodar a unos 2.400 millones de nuevos residentes.

Tres de cada cuatro edificios en la UE son energéticamente ineficientes. Las necesidades de financiación en eficiencia en edificios son de 400.000 millones anuales para 2017-2050. En España, el 82% del parque es ineficiente, lo que supone una estimación de necesidades de inversión/financiación de más de 85.000 millones de euros en los próximos 10 años, más que el presupuesto anual conjunto de Sanidad y Educación.

La inversión en eficiencia genera más puestos de trabajo por euro invertido que cualquier otra alternativa renovable. Elevar un 27% la media de eficiencia del parque inmobiliario permitiría crear dos millones de nuevos puestos de trabajo en el mercado europeo.

 

El mercado en España, necesidad y oportunidad

España es un mercado de 25 millones de viviendas, de las que el 55% son anteriores a 1980 y algo más del 20% superan los 50 años de antigüedad. Se calcula que el 90% son anteriores a la aplicación del Código Técnico de la Edificación (2006) y más de la mitad se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética. Hasta ahora, la actividad en renovación de edificios en España ha sido muy escasa. El principal problema es la ausencia de financiación y la dificultad de entender el retorno de la inversión.

Según la CEOE, la actuación en unas 250.000 viviendas por año, con una media de 20.000 euros por intervención, puede suponer la generación de 135.000 empleos directos.

 

Principales barreras a la implementación de eficiencia energética en edificios

Falta de concienciación ciudadana: la eficiencia energética como concepto, como valor, no es todavía una prioridad. Altos costes de capital iniciales: los equipos eficientes energéticamente son más caros y los costes de renovación de elementos constructivos o de la envolvente son muy elevados. Incertidumbre de los ahorros energéticos: existe una percepción de riesgo alta en torno a la consecución de los ahorros y al rendimiento futuro y prolongado de las mejoras.

Escasez de datos estadísticos sobre el rendimiento de proyectos: hasta que no haya una referencia estadística prolongada, las instituciones financieras, habituadas a financiar sobre modelos estadísticos, no entrarán de lleno en el sector. Altos costes de transacción: la identificación, el desarrollo y la agregación de proyectos resultan costosos para las empresas. No hay una estandarización que disminuya estos costes.

Dispersión y diversidad de proyectos: la estandarización resulta esencial para el despegue del sector residencial, donde los proyectos son de menor tamaño y mayor dispersión geográfica. Amplitud y desestructuración del ‘ecosistema’ de proveedores: la realización de actuaciones integrales requiere de la participación de un número elevado de empresas proveedoras suficientemente capacitadas. Hoy en día, esto no existe en España.

Periodos de recuperación de este tipo de inversiones demasiado largos: las inversiones iniciales pueden ser importantes y pueden pasar varios años hasta su total repago. Desalineamiento de incentivos en el caso de propiedades en renta: el propietario debería pagar las inversiones que beneficiarán al inquilino en el pago de la factura energética. A su vez, el inquilino no quiere financiar unas mejoras que añadirán valor a un edificio que no es suyo.

Falta de mercados secundarios: la falta de liquidez actual de este tipo de financiaciones disuade a los inversores, que tienen la alternativa de otro tipo de mercados más establecidos. Limitaciones de una regulación bancaria excesiva: la regulación bancaria posterior a la crisis impone mayores requisitos de capital a la inversión y obliga a obtener mejores retornos.

Posible desinterés por necesidad de interrupción operativa: las obras de actuación pueden requerir un cierre temporal de las actividades que se desarrollan en el edificio.

 

Modelos alternativos de financiación en el mercado

Entre los instrumentos tradicionales destacan los préstamos al consumo, los préstamos hipotecarios y los ‘leases’. Entre los específicos están los esquemas de financiación ‘on-bill’, acuerdos de financiación con la empresa eléctrica, reembolsables a través de la factura del suministro. Otra modalidad son los esquemas de financiación ‘on-tax’, en los que se establece una tasa que se abona a través del impuesto de la propiedad o similar.

Además, existen los instrumentos de financiación respaldada por ahorros energéticos, como el Contrato de Rendimiento Energético o esquemas más novedosos de coparticipación en los riesgos de la inversión como los Contratos de Prestación de Servicios Energéticos (ESA o MESA) o de Venta de Eficiencia Energética Medida (MEETS).

 

La solución Greenward: el Préstamo para la Activación de Capital Ecológico

Greenward reconoce la existencia de una clara oportunidad de mercado: la posibilidad de estructurar soluciones financieras adaptadas específicamente a satisfacer los intereses del propietario de un edificio que quiere, o debe, acometer su rehabilitación energética. La propuesta empresarial de Greenward es hacerlo, además, buscando la complicidad del capital privado institucional de largo plazo.

La actividad de Greenward se desarrolla hacia el mercado inmobiliario, ofertando productos de financiación para proyectos de renovación energética de edificios, y hacia el mercado de capitales institucional, ofertando la oportunidad de invertir a largo plazo en la financiación de una cartera equilibrada de inversiones sostenibles.

 La primera solución diseñada por Greenward es el Préstamo para la Activación de Capital Ecológico en Edificios (e-PACE), con un plazo que permite asegurar la amortización por la vía de ahorros energéticos, que no consume recursos propios ni aumenta deuda, que permite cubrir todos los costes del proyecto y que se puede transmitir a un nuevo propietario en el caso de venta del edificio.

 

Las cuatro D del sistema energético y Greenward como agente del cambio

El préstamo e-PACE es la primera solución de Greenward para el mercado español. Más adelante se incorporarán otras en torno a estructuras innovadoras, tipo ESA y MEETS, orientadas a segmentos de mercado adversos al riesgo energético o demandantes de una solución integral externalizada. Greenward confía en un desarrollo ágil, acelerado y ambicioso de la legislación sobre eficiencia energética en el mundo de la edificación, tanto a nivel español como europeo.

Greenward aboga por que las administraciones públicas tengan en consideración la necesidad de reducir el riesgo percibido en los proyectos de eficiencia energética, esquemas de coparticipación público-privada que contribuyan a generar el marco de confianza institucional, poner precio a la eficiencia energética, generar capacidad y cualificación en el sector de proveedores y fomentar la innovación en eficiencia energética.

Consciente de la oportunidad de satisfacer una demanda del inversor institucional, Greenward quiere atraer capital de fondos de pensiones, aseguradoras e inversores de largo plazo hacia vehículos de financiación de inversiones en eficiencia energética en edificios, considerados inversión alternativa, para contribuir al sostenimiento medioambiental del planeta.

La Directiva 2018/844 (EPBD) establece la piedra angular de un nuevo sistema energético descentralizado, descarbonizado, digitalizado y distribuido, lo que se conoce como las cuatro D. La “energía como servicio” puede generar un mercado cercano a los 220.000 millones para 2026 y de más de un billón en la próxima década. Es decir, que el futuro de la eficiencia energética pasa por hacer de los electrones ahorrados algo no solo visible (y atractivo) sino monetizable.

Greenward quiere ser parte de ese futuro mediante la Activación de Capital Ecológico, que consiste en generar nuevas vías de valor orientadas hacia los dueños de los edificios, sus inquilinos, los gestores de la red, los usuarios y la ciudadanía en general. Dichas vías de valor se desarrollan a través de la promoción y financiación de proyectos de eficiencia energética y energía distribuida en edificios que redunden en ahorros energéticos, una mejor calidad del aire, mayor confort y productividad, incremento del valor del activo, descarbonización de la economía y una nueva clase de activo verde de renta fija a largo plazo para inversores institucionales.

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