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13/03/2017 / Miguel / 500

Los hoteles pueden ahorrar dos tercios de lo que gastan en energía 'abrigando' su fachada

El turismo es el motor de la economía española, tanto que España es el segundo destino turístico del mundo. Por ello, es imprescindible que los más de 12.000 hoteles y hostales que hay en nuestro país estén preparados para dar las mejores prestaciones y comodidades a los huéspedes. Y esto exige invertir en conseguir ese confort oculto, que ni se ve ni se escucha pero se siente, y hay una partida en la pueden ahorrar y muchos tan siquiera lo saben. 

Se trata de la climatización, un gasto que puede llegar a suponer el 30% de su factura energética, según el Instituto Técnico Hotelero (ITH), ya que la temperatura tiene que ser la idónea tanto en verano como en invierno. Un gasto que se puede reducir de forma muy sencilla: abrigando la fachada. Según Danosa, especialista en soluciones integrales para la construcción sostenible, los hoteles pueden ahorrar fácilmente dos tercios de lo que gastan en energía gracias al aislamiento térmico.

Porque a pesar de que en España disfruta del clima mediterráneo, más benévolo que en el resto de Europa, las también llamadas fachadas mediterráneas tienen que abrigarse para evitar que entre el frío pero también el calor, o que se produzcan fugas de calor innecesarias.

Y no solo se puede abrigar por dentro, pues ahora los nuevos sistemas permiten poner esa protección térmica desde el exterior del edificio. En concreto, con la entrada en vigor del nuevo Código Técnico de Edificación (CTE) en 2013, se empezaron a impulsar los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), que permiten aislar el edificio por la fachada y no solo reducen el gasto energético, sino también las emisiones de gases de efecto invernadero.

Porque abrigar un hotel no es solo beneficioso para el establecimiento y sus clientes, sino también para el planeta. El aislamiento térmico reduce las emisiones de CO2 a la atmósfera, algo que es muy importante en el contexto actual en el que la comunidad internacional está luchando para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y así hacer frente al calentamiento global.

La etiqueta importa

La situación ambiental actual se ha convertido en una preocupación para los consumidores, que cada vez apuestan más por productos y servicios que dañen lo menos posible al entorno. Desde la dieta, hasta la ropa, pasando por el ocio, los consumidores cada vez son más exigentes y buscan calidad y sostenibilidad en todos los ámbitos, también en sus viajes y momentos de ocio.

Por ello, no extraña que el 30% de las personas que viajan por motivos de negocios elijan hoteles respetuosos con el medio ambiente para alojarse. Y una forma más de responder a esa demanda es utilizando soluciones constructivas que permitan ahorrar energía y que, además, garanticen ese respeto por el medio ambiente. Porque la etiqueta importa, y más de lo que pensamos. Así por ejemplo, una encuesta llevada a cabo en marzo de 2015 por Consumolab (AINIA, Centro Tecnológico Valenciano) desvela que el 90% de los españoles lee la etiqueta de los alimentos en el momento en que compra y el 65% afirma leerlas siempre.

Los establecimientos hoteleros siempre han dejado claro que sus servicios cuentan con certificados de calidad, como puede verse en fachadas, baños, habitaciones o restaurantes hoteleros. Y la sostenibilidad también tiene su propia ‘etiqueta de calidad’. Se trata de la Declaración Ambiental de Producto (DAP), la máxima certificación ambiental, que garantiza que una solución o sistema constructivo aporta información transparente y comparable sobre sus características medioambientales.

Precisamente, las planchas de aislamiento térmico de Danosa recibieron recientemente esta certificación, ya que no emiten ningún gas de efecto invernadero durante la vida útil del edificio en el que se instalan. Al contrario, lo que hace este sistema es minimizar el intercambio energético entre el interior y el exterior, de modo que el edificio consume menos energía y emite menos gases asociados a la combustión para la climatización.

Y lo más importante: el orden de magnitud de reducción de emisiones de CO2 conseguido con Danopren es dos veces superior a las emisiones asociadas al ciclo de vida reflejado en la propia DAP. Es decir, ahorra energía como mínimo en más de 100 veces a la empleada durante el proceso de fabricación del producto. Además, cuando hablamos de sostenibilidad nos estamos refiriendo a algo que “se sostiene en el tiempo”, y en el caso de esta solución constructiva sus prestaciones térmicas tienen una durabilidad ligada a la propia vida del edificio.

 

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