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11/09/2018 / Miguel / 628

Primera escuela pública de España reformada como passivhaus en Viladecans

La Escuela El Garrofer de Viladecans vive una pionera rehabilitación energética integral este verano. El edificio ha recibido una inversión de 940.800 euros por parte del Ayuntamiento para aplicar medidas que siguen los criterios passivhaus para obtener la certificación del sello Passivhaus/Enerphit, que ninguna otra escuela pública en España ha conseguido tras una reforma.

La actuación permite la reducción de más de la mitad del consumo energético, al tiempo que se mejora el confort de alumnado y profesorado. Pero no sólo en cuanto a la temperatura, sino también en cuanto al confort acústico y la calidad del aire, ya que se reducirá al máximo la entrada del exterior de ruido y contaminación ambiental –elementos que los estudios aseguran que influyen en el rendimiento académico–. De este modo, la Escuela El Garrofer tendrá en el nuevo curso que comienza una renovada energía para educar.

 

Una rehabilitación de referencia

La escuela pública El Garrofer de Viladecans estrenará el nuevo curso, en septiembre, con una importante novedad. El Ayuntamiento ha aprovechado las vacaciones de verano para hacer una pionera rehabilitación energética integral del centro educativo, construido en 1974 en el Eixample de la ciudad.

Las obras, adjudicadas a la empresa Novantia por un importe de 940.800 euros, se han proyectado para conseguir el sello Passivhaus, un elevado estándar de construcción en Europa que reduce al máximo la demanda energética del edificio manteniendo el máximo confort. Se trata de la primera escuela pública en España, y uno de los primeros edificios en general, que se reforma con este objetivo de certificación energética.

El proyecto ha sido diseñado por el despacho de arquitectos EnergiHaus, junto con la arquitecta Berta Pujol. Se ha hecho de acuerdo con la entidad certificadora alemana, el Instituto Passivhaus, con el fin de adaptar los criterios del estándar –creado en Europa Central– a nuestro clima mediterráneo y en un centro educativo que en verano está cerrado.

 

¿Qué supone el estándar passivhaus?

Los edificios passivhaus son edificios diseñados para ahorrar energía por la forma en que están construidos, sin necesidad de más elementos adicionales de captación energética. Este estándar constructivo, certificado por el Instituto Passivhaus alemán, supone la optimización de los recursos existentes a través de técnicas pasivas, como la orientación, el aislamiento (muy importante tanto en paredes como en cubiertas, ventanas y puertas) y la ventilación más eficientes para reducir las necesidades de climatización, aprovechar el calor y la ventilación naturales y protegerse del sobrecalentamiento, por ejemplo. Los edificios passivhaus pueden llegar a conseguir un 75 % de ahorro del consumo energético respecto a otros que no tienen en cuenta estos criterios.

 

¿Por qué se elige este centro educativo?

La iniciativa de reforma surgió a raíz de un estudio realizado en 2015 por el Àrea Metropolitana de Barcelona sobre la rehabilitación con criterios NZEB (edificios de consumo de energía casi nulo) tomando tres escuelas públicas como ejemplo –en Viladecans, Castelldefels y Sant Adrià de Besòs–. El resultado destacó la alta demanda de calefacción –a pesar de estar en un clima cálido como el mediterráneo– y el deficiente confort para el alumnado, en gran parte debido a las carencias de aislamiento, ya que cuando se construyó el centro, en 1974, el código técnico de edificación no tenía en competencia muchos aspectos relacionados con el gasto energético. Así, apuntó que la reforma con criterios passivhaus permitiría reducir el consumo de gas en un 80 % y el de electricidad en un 15 %, rebajando las emisiones de CO2 en un 55 %.

El Ayuntamiento, en la línea de cumplir con el Pacto de Alcaldes para la Energía y el Clima, que compromete a Viladecans a reducir como ciudad el 20 % de las emisiones de CO2 en 2030, ha apostado por hacer realidad el proyecto como un ejemplo para luchar a nivel local contra el cambio climático; además del éxito educativo, otro eje estratégico del Gobierno Municipal.

 

Un proyecto con muchos beneficios

Muchos estudios científicos apuntan la relación de las condiciones físicas y ambientales del espacio de aprendizaje con el rendimiento académico. Así, esta reforma no sólo supone una mejora del confort térmico, sino también de lo acústico y lo ambiental, ya que se reducirá al máximo la entrada del exterior del ruido y la concentración de dióxido de carbono en el interior. La rehabilitación también destaca por tener un elevado valor de replicabilidad. Por un lado, porque la escuela está en la media de consumo de los edificios escolares en el litoral de la provincia de Barcelona –85 kWh / m2 año–; por otro, porque sigue un modelo constructivo muy habitual en la creación de centros educativos en los años 70 en pleno boom de población escolar en Catalunya, y también porque la inversión destinada es aproximadamente de un tercio del coste medio de las rehabilitaciones integrales energéticas de altas prestaciones (unos 1.000 euros el metro cuadrado), gracias a adaptar soluciones técnicas convencionales pero efectivas.

 

Tres mejoras clave para convertirse en passivhaus

La Escuela El Garrofer destina el 70 % de su gasto energético a la calefacción y el otro 30 % a la electricidad, ya que las escuelas públicas no disponen de aire acondicionado. Se calcula que las medidas aplicadas deben reducir cerca de un 80 % el consumo anual de gas y un 15 % el de electricidad, reduciendo las emisiones de CO2 del edificio alrededor de un 55 %. Tres son los aspectos en los que incide la rehabilitación energética: los aislamientos, la ventilación y la iluminación.

Aislamientos: se han realizado actuaciones en la mayor parte del envolvente del edificio. Así, en la fachada se ha aplicado el Sistema de Aislamiento Térmico Exterior (SATE) –que tiene una alta eficiencia, en parte porque utiliza pintura hermética al aire, y optimiza los puentes térmicos– y se han incorporado lamas de protección solar en las dos fachadas más expuestas al sol. También se han cambiado todas las ventanas –que estaban de origen y eran de hierro– por unas carpinterías de otras prestaciones con doble vidrio y cámara interior con gas argón, con lo que se reducirá un 92 % la pérdida de energía por las ventanas. Asimismo, se ha aislado térmicamente la cubierta.

Ventilación: un elemento que toma mucha importancia, debido a las medidas de aislamiento implementadas, es la ventilación. Por ello, se incorpora una instalación de ventilación mecánica controlada de doble flujo con recuperador de calor de alta eficiencia energética. Esta garantiza la calidad del aire interior con su renovación, a la vez que favorece una temperatura que requiera una baja demanda energética con un buen confort.

Iluminación: es la medida más elemental, y que ya se toma en muchos centros que no hacen reformas integrales, pero que tiene una importante incidencia en la reducción de consumos: se sustituyen por leds todos los puntos de alumbrado –básicamente fluorescentes– para reducir el consumo energético. Pero también se prevé una necesidad menor de luz artificial por la incorporación de lamas fijas de protección solar en las dos fachadas más expuestas al sol (suroeste y noreste), para garantizar una luz natural neutra en las aulas.

 

Escuelas preocupadas por la energía

La Escuela El Garrofer trabajará con renovadas fuerzas por la energía con esta reforma. El centro –que tendrá un manual de uso y mantenimiento y un control de gasto energético, así como formación para la comunidad educativa y el alumnado para que sepan cómo actuar para optimizar las mejoras– ya lleva unos años implicado en mejorar el ahorro energético de su edificio. Y es que El Garrofer forma parte de la iniciativa "50/50", impulsada por el Ayuntamiento, en el que participan otros seis escuelas públicas de Viladecans: Can Palmer, Enxaneta, Marta Mata, Mediterrània, Montserratina y Pau Casals.

Este programa promueve cambios de hábitos y acciones de concienciación a la comunidad educativa (alumnos, docentes, personal de conserjería...) y supone que el 50 % de los ahorros conseguidos retornan a la escuela como inversión en mejoras, actividades o proyectos que el propio centro escoge. Así todos ganan: la escuela tiene más recursos, el Ayuntamiento (y, por tanto, la ciudadanía) paga una factura energética menor y hay menos impacto en el medio ambiente, luchando como ciudad frente al cambio climático.

 

El proyecto europeo Vilawatt también va a la escuela

A lo largo de este curso escolar se prevé poner en marcha un espacio compartido de reflexión sobre el ahorro energético en las escuelas. Se hará en el marco del proyecto europeo Vilawatt, una innovadora iniciativa del Ayuntamiento que fue elegida en el año 2016 por la Unión Europea en una convocatoria de subvenciones para el fomento de la transición energética desde las ciudades, junto con los proyectos de París (Francia) y Gotemburgo (Suecia). En el Espacio Vilawatt Escuelas, participarán todos los centros educativos que ya integran la iniciativa 50/50 y también aquellas que lo quieran hacer en el futuro, para que, a través de la experiencia y de la evaluación de las escuelas participantes, se realice un plan de mejora y un nuevo itinerario energético para las de nueva incorporación.

 

El éxito educativo, una prioridad municipal

Uno de los ejes de la política del Gobierno Municipal es el fomento del éxito educativo. Además de la mejora de los equipamientos educativos, y pese a que no le corresponde la competencia directa, el Ayuntamiento ha destinado muchos recursos económicos a apoyar a los centros en su actividad pedagógica.

Así, Viladecans fue uno de los primeros municipios de España en tener pantallas digitales en todas las aulas de primaria de todos los centros educativos en el año 2010, y también en hacerles llegar la fibra óptica. El año 2013 se creó en la ciudad la Red de Innovación Educativa para implicar familias y empresas en el  diseño de nuevos proyectos con la comunidad educativa.

Además, en 2014 se aprobó un Plan Local para el Éxito Educativo que incorporaba medidas como la introducción de tabletas en las aulas y de programas para la gestión de las emociones en primaria y de la autoestima en secundaria, así como el apoyo a los proyectos innovadores de los centros educativos. También implicó escuelas locales en el proyecto europeo IMAILE, una iniciativa pionera para testar entre 2016 y 2017 una plataforma de aprendizaje personalizado en asignaturas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Asimismo, la ciudad forma parte de diversas redes educativas estatales, como la Red Estatal de Ciudades Educadoras (RECE), la alianza Escuela Nueva 21 o la red Educación 360 a tiempo completo. También, este año, el 5 y el 6 de octubre, Viladecans será sede de la feria educativa estatal Ciencia en Acción.

 

Buenos resultados académicos en los últimos años

En 2007, el porcentaje de estudiantes de la ciudad que aprobaban la ESO era del 67 % (y la media catalana era del 75 %), mientras que, en 2017, el número de aprobados locales se había igualado con el de Catalunya (84 %). También, los datos de las últimas pruebas de evaluación de competencias en Primaria reflejan que el alumnado local con resultados medios-altos y altos está por encima de la media catalana en todas las materias (catalán, castellano, inglés, matemáticas y medio natural ).

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