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29/05/2015 / Gisela Bühl / 1219

Una aplicación domótica basada en la filosofía Scrum

Wattio está implementando la filosofía de trabajo colaborativo Scrum para diseñar su nueva aplicación móvil de domótica en un mes de plazo. El nuevo sistema de trabajo ha implicado un cambio de la forma de pensar en la organización y equipos de la empresa donostiarra, buscando una mayor agilidad y transparencia en su operativa. Con este sistema la compañía lanzará una primera versión del software en un mes, en vez de tardar un año si lo hubiera planificado de manera convencional.

El problema que se encontró la compañía era el gran número de incertidumbres que conlleva desarrollar un producto nuevo, en un sector emergente, para un mercado que todavía no conoce lo que requiere de la tecnología.

Para Patxi Echeveste, CEO de Wattio e ingeniero en organización industrial, a día de hoy “es imposible tener toda la información necesaria para iniciar un proyecto tecnológico bajo el prisma de la tradicional gestión empresarial”.

Echeveste pone como ejemplo, que cuando se construye una carretera, “se sabe que se quiere llegar de A a B en un año y que no se va a cambiar B. Sin embargo, ¿cómo definir un producto y un proyecto de desarrollo si no se sabe lo que se quiere alcanzar?”.

El sistema Scrum facilita esta tarea de superar las incertidumbres, ya que obliga a priorizar las características más importantes del producto sin tener que conocer todos los detalles, de forma que se puede empezar el proyecto sin tener todos los datos, ya que se asume que eso es imposible.

A través de Scrum, Wattio ha definido el proyecto de su nueva aplicación móvil en bloques pequeños o interacciones, definiendo los objetivos y cómo alcanzarlos en cada uno de ellos.

Entre las ventajas que aporta el Scrum está la flexibilidad a los cambios, la reducción de los tiempos para la finalización de cada proyecto; una mayor calidad del software; más productividad; se prioriza el retorno de la inversión; la predicción de los tiempos para cada desarrollo; y la reducción de riesgos.

El sistema Scrum se basa en cinco valores: foco (centrarse en unos retos muy concretos); coraje (para enfrentarse a grandes desafíos); transparencia (para expresar la evolución del proyecto y remarcar los problemas encontrados); compromiso (con el éxito; y respeto (para compartir éxitos y fracasos). Estos cinco valores son los principales escollos que encuentran las organizaciones más rígidas y jerárquicas en implantar la metodología.

Es por ello, que la tasa de fracaso de esta metodología es bastante alta y la mayoría opta por soluciones híbridas en las que no se obtienen los mismos resultados. Patxi Echeveste, CEO de Wattio, recalca que para implantar Scrum “hay que ser valiente, por parte de la dirección y de los equipos de desarrollo, ya que el trabajo de todos queda reflejado y visible a toda la organización”.

El modelo Scrum fue identificado y definido por Nonaka y Takeuchi a principios de la década de 1980, al analizar cómo desarrollaban los nuevos productos las principales empresas tecnológicas: Fuji-Xerox, Canon, Honda, Nec, Epson, Brother, 3M y Hewlett-Packard. Es en los últimos años cuando está siendo adoptado en España. El nombre está originado por una forma de trabajo en equipo, similar al avance en formación de melé (scrum en inglés) de los jugadores de rugby.

 

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