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02/09/2021 / Luis Navarro

El precio de la luz apaga las empresas

El verano y la vuelta a la actividad llegado septiembre ha estado marcado este año por los constantes avisos de repuntes y más repuntes en el precio de la energía eléctrica. Un encadenamiento de máximos que se ha ido repitiendo desde el pasado mes de junio y que está tensando las previsiones y el escenario de gastos de la industria y el tejido empresarial.

 

Si el cambio de tramos eléctricos, que entró en vigor en junio, ya auguraba un impacto directo en las facturas de las empresas, la situación no ha hecho más que empeorar. Un escenario que se ha vuelto ahora más incierto, sumando otros factores que contribuyen a seguir avivando la subida en el precio de la luz y que lejos de relajarse, se recrudecerá con la llegada de los meses de invierno. Está previsto que el precio del gas siga subiendo por la falta de suministro de Argelia y Rusia.

Traducido a números, en lo que a cierre de mes se computa y las empresas tienen que pagar por su consumo eléctrico, hablamos de un encarecimiento de hasta un 50% de la factura. Una cifra que se registró en julio y se repite ahora con la liquidación de agosto, pese a tratarse de meses en los que los consumos han sido menores por ser periodos con bajada o parada de actividad por vacaciones. El cambio de tarifa de P1 a P6 en agosto ha afectado especialmente al sector hotelero y comercial.

Las fluctuaciones en los precios están haciendo así saltar por los aires las planificaciones establecidas, impactando en los resultados y la rentabilidad de muchas compañías e, incluso amenazando su producción por sobrecostes insostenibles de mantense esta situación en el tiempo.

La imposibilidad de aportar medidas hace inviable encontrar luz al final de túnel y las declaraciones del Gobierno corroborando la subida y pidiendo cierta paciencia y “empatía” a las grandes eléctricas, lo corrobora. Más ante unos últimos días en los que la factura de la luz, la de agosto, se ha coronado como la más cara de la historia, acumulando ocho récords históricos, hasta terminar alcanzando el precio de 140 euros por megavatio hora de media.

Ante esta realidad, la búsqueda de alternativas efectivas no se está haciendo esperar y el autoconsumo fotovoltaico se está alzando como la mejor solución para aquellas empresas que necesitan contener las subidas y la incertidumbre. La demanda de información, consultas y proyectos para la instalación de paneles solares supera ya el 50%, respecto a otros periodos y seguirá escalando en los próximos meses.

Para muchos sectores, este paso es ya una cuestión de emergencia, al tratarse de grandes consumidoras de energía como el textil, la industria química o el frio, así como el comercio o el turismo, a quienes el nuevo modelo de tramos les ha encarecido el kWh, haciendo necesario implementar soluciones que linealicen el gasto energético y no mermen su competitividad.

El autoconsumo fotovoltaico es para estos negocios la alternativa más viable que va a permitirles recuperar el control de sus gastos fijos. El paso necesario para generar y consumir su propia energía, alcanzando ahorros de, actualmente, más del 90% en el coste del kWh respecto a la red convencional. Un kWh equivalente de fotovoltaica sale por unos 2 céntimos de euros fijos, mientras uno de la red en agosto se ha cobrado a más de 20 céntimos.

Los sistemas de autoconsumo fotovoltaico ofrecen una gran oportunidad para independizarse de la red convencional de energía y producir gran parte del suministro diurno necesario. La instalación fotovoltaica produce electricidad todos los días del año justo cuando más cara es de la red, por el día. Por lo que se dejan de consumir kWh cuando el precio es mayor y se utiliza la energía producida por el sol, kWh mucho más baratos. 

Pero la fotovoltaica supone muchas más ventajas que el poder consumir energía barata en las horas de luz, sino que, gracias a las nuevas normativas y tecnologías, las empresas pueden optar por dos alternativas muy ventajosas, el almacenamiento en baterías para utilizar cuando la instalación no esté produciendo energía, por la noche, o la compensación de excedentes, verter a la red la energía no consumida y compensar económicamente por ello. Dos alternativas que, según el tipo de empresa, contribuirán a amortizar la instalación y mejorar los resultados económicos.

Tal y como se constató durante la pandemia, la fotovoltaica es un activo de la empresa que trabaja y produce cuando el resto no lo hacen, pues en festivos y fines de semana, el sol sigue ofreciéndonos energía que almacenar o compensar. 

El autoconsumo fotovoltaico dejó de ser el futuro para ser el presente, un presente que es sinónimo de ahorro, control del gasto y contribución al medio ambiente.

Datos del autor
Nombre Luis Navarro
Empresa Cubierta Solar
Cargo Gerente
Biografía
Art. Online
Entrevistas
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