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15/02/2024 / Nerea Díaz-Maroto

Ignacio Solano

Más allá de la mejora estética y la revalorización de los edificios, los jardines verticales son auténticos pulmones suspendidos en las paredes

Datos de Ignacio Solano
Nombre Ignacio Solano
Empresa Paisajismo Urbano
Cargo Biólogo y Paisajista español fundador
Biografía
Ignacio Solano es experto en interacciones biológicas y fundador de Paisajismo Urbano. Tras más de 15 años de trabajo en el diseño y construcción de jardines verticales, sumado a sus expediciones en selvas de medio mundo, dio vida a los ecosistemas verticales.<br /> <br /> Una nueva mirada a la jardinería vertical, que hasta el momento sólo había sido contemplada desde el prisma ornamental dejando a un lado sus necesidades biológicas. Su sistema de construcción y selección de especies son el resultado de años de observación y estudio de los procesos y simbiosis interespecíficos que existen entre la flora y la microfauna.

Entrevista

¿Cuál es la motivación detrás de su carrera en la creación de jardines verticales?

Todo esto me viene desde pequeño, es vocacional. Ya hacía cosas desde muy pequeñito parecidas a jardines verticales, pero en pequeño, como terrarios con ranas. Un día, a los treinta y tantos años, en una crisis personal donde uno no sabe qué hacer con su vida, vi que lo que me gustaba se podía hacer en grande y se podía comercializar. En aquellos tiempos, en el año 96, esto era una locura porque estábamos en plena crisis de la construcción en España.

 

¿Cómo ha evolucionado su negocio desde entonces y cuál ha sido su impacto?

Quince o dieciséis años después de comenzar este viaje, hemos establecido una pequeña multinacional con un registro de 900.000 metros cuadrados de proyectos en diferentes países de todo el mundo. En la actualidad, ostentamos una patente internacional y nos enfocamos en proyectos de carácter internacional, con un promedio de dos o tres proyectos de considerable envergadura seleccionados por nosotros anualmente.

El mercado español ha experimentado un aumento significativo en la demanda de construcciones sostenibles y edificios con elementos verdes, y siento que, de alguna manera, he contribuido a esta necesidad a través de la realización de proyectos, la demostración de su viabilidad y la formación de un gran número de personas. Esta ha sido una decisión generosa de mi parte, ya que compartir los conocimientos puede ser complicado cuando entra en conflicto con los intereses comerciales. La transición de la formación a un modelo de negocio ha permitido que más de 2.000 personas en todo el mundo sean capacitadas en esta área.

Me enorgullece ver que, cuando visito lugares como Buenos Aires, México o Guatemala, puedo presenciar proyectos realizados por mis alumnos. Aunque no haya participado económicamente en todos estos proyectos, he influido en su diseño en la gran mayoría de los casos.

 

¿Cómo ha evolucionado el negocio de los jardines verticales desde vuestro nacimiento?

Partiendo de la premisa de que este emprendimiento comenzó como un negocio con un enfoque insertivo. Inicialmente, abrazamos la estrategia de las redes sociales e Internet cuando construir una amplia comunidad en línea resultaba efectivo, recordando que para el año 2007 ya contaba con medio millón de seguidores en Facebook, lo cual era significativo en ese momento. También implementamos una estrategia de marketing digital. A lo largo de los años, la empresa ha experimentado fases de rápido crecimiento, seguidas de momentos de ajuste debido a las condiciones económicas globales. En la actualidad, aunque somos una empresa de menor tamaño, hemos logrado mantener una base sólida y, lo que es más importante, tenemos la capacidad de elegir los proyectos en los que deseamos involucrarnos.

 

¿En qué punto crees que se encuentra el sector en estos momentos?

El sector está en pleno auge, pero percibo que tanto la industria de la construcción como la moda están distorsionando de alguna manera el sistema. Actualmente, los criterios predominantes en la construcción se centran en el precio, precio y precio, sin prestar la debida atención al conocimiento y la experiencia de los profesionales involucrados. A nivel mundial, existe un gran número de expertos altamente capacitados en esta área, pero, lamentablemente, la selección de proyectos a menudo carece de información sólida. Este proceso está en una etapa incipiente, y aquellos encargados de tomar decisiones a menudo carecen de la capacidad para distinguir entre lo que funcionará y lo que no.

Para destacar y avanzar en términos de criterios en el ámbito de los jardines verticales, mi opinión es que las personas contratadas deben someterse a formación y estar bien informadas. Deben desarrollar un criterio de selección sólido, ya que existen numerosas iniciativas que no prosperan mientras que otras tienen éxito. Si bien no soy el único en este campo, en la actualidad, es un ámbito complicado que se ve influido por tendencias pasajeras, y me preocupa presenciar proyectos que fracasan debido a la falta de criterio o a la elección de empresas basadas únicamente en el precio, sin considerar la viabilidad de los proyectos.

 

¿Cuál diría que es el mayor reto de los jardines verticales?

El desafío principal en la ejecución de proyectos radica en seleccionar una empresa con la experiencia adecuada y un sólido historial, y garantizar que la entidad que la contrata tenga un profundo entendimiento del proceso. En nuestro caso, la complejidad técnica ya no es un factor predominante gracias a nuestros 17 años de experiencia en jardinería vertical y la eficiencia de nuestros procedimientos. Cada proyecto presenta particularidades únicas, como la selección de especies en función de la ubicación geográfica, niveles de luz, aspectos técnicos, humedad y factores químicos. No solo buscamos que las paredes sean verdes, hermosas y refrescantes, sino que también aporten un valor botánico distintivo a la zona y sean estéticamente atractivas.

Aspiramos a que estas paredes requieran un mantenimiento mínimo, y para lograrlo, automatizamos procesos y seleccionamos especies cuidadosamente. Nuestra estrategia se basa en principios de permacultura, lo que implica que algunas plantas promueven el crecimiento de otras y actúan como defensa contra plagas. Además, aplicamos conocimientos sobre la fisioquímica del agua adecuada y comprendemos las necesidades nutricionales de nuestras especies. Estas prácticas nos permiten crear proyectos de jardinería vertical altamente efectivos y sostenibles.

 

¿Cuáles son los principales beneficios medioambientales y ecológicos que aportan los jardines verticales?

El principal desafío de los jardines verticales radica en lograr que proliferen y que la pared sea propicia para el crecimiento de un jardín. Una vez que se ha conseguido esto y la pared funciona, es posible llevar la idea un paso más allá. Cuando un jardín vertical funciona correctamente, se convierte en un pulmón suspendido en la pared, que ofrece una superficie ajardinada significativa en un espacio no diseñado para tal fin. Además, en el caso de los sistemas hidropónicos, como el que yo implemento, se basan en la teoría de que las plantas no necesitan tierra para prosperar, sino un sustrato que les proporcione anclaje y nutrición.

En nuestros jardines, utilizamos un fieltro de 6 mm en lugar de sustrato, lo que significa que se trata de una fachada o un muro cortina donde las plantas crecen. Dado que las plantas tienen un suministro estable de nutrientes y humedad, no son propensas a plagas y, como resultado, pueden crecer un 35-40% más rápido que en superficies ajardinadas tradicionales. Esta misma pared también tiene un potencial de filtración de gases entre un 35-40% superior.

En última instancia, más allá de la mejora estética y la revalorización de los edificios, y de la contribución a la responsabilidad social corporativa, estos jardines verticales se convierten en auténticos pulmones suspendidos en las paredes. Si, además, se incorporan especies botánicas raras o escasas, se añade un valor ecológico adicional, al crear una reserva de flora. Y si se incluyen plantas atractivas para polinizadores, como las abejas, se obtiene un espacio que fomenta la polinización, purifica el aire, brinda frescura y aumenta la revalorización de los edificios.

 

¿Cómo aumenta el valor de un edificio un jardín vertical?

Hace muchos años, trabajamos en un proyecto de un hotel de gran envergadura en Colombia, con 11 plantas y 40 ventanas. La construcción estaba en manos de una de las mayores empresas constructoras de Colombia y consideraban varias opciones para la fachada, todas centradas en un enfoque de lujo, como el mármol importado de Italia o el aluminio compuesto para una fachada ventilada, entre otros. En ese momento, se planteó la idea de un jardín vertical, que, en realidad, tenía un costo ligeramente más alto, aproximadamente un 10% más caro. Sin embargo, cuando hablé con el propietario, le expliqué que la diferencia de precio no era relevante y acabé convenciéndolo.

En una posterior conversación durante una cena, el propietario confirmó que su edificio se ha convertido en un referente en la ciudad. Si hubiera optado por una fachada de mármol, habría tenido un edificio más, pero gracias al jardín vertical, su edificio se ha vuelto famoso, ha recibido publicidad adicional y ha adquirido una singularidad que lo distingue de los demás. Además, el valor del edificio ha aumentado en un 15% gracias a esta inversión. Es importante destacar que en Colombia ya se están aplicando regulaciones fiscales para edificios con áreas verdes, lo que proporciona beneficios adicionales. En España, estamos en una etapa incipiente en este aspecto.

 

¿Cuáles son tus proyectos más destacables a nivel internacional y nacional, y cuál fue el desafío técnico más complejo que experimentaste en uno de ellos?

A nivel internacional, en nuestro recorrido, hemos llevado a cabo proyectos de envergadura, incluyendo el jardín vertical más grande del mundo en Colombia, seguido por otro en Quito, con 1.000 metros cuadrados, que es el más extenso en el continente americano. También hemos diseñado los jardines verticales más grandes en Uruguay y Bolivia, así como los dos más grandes en los Emiratos Árabes.

A nivel nacional, hemos realizado numerosos proyectos interesantes de entre 100 y 200 metros cuadrados en diversos lugares, como Ibiza, Madrid y para el grupo Inditex. Sin embargo, me gustaría destacar nuestro proyecto más reciente, el Caixaforum de Valencia, ubicado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este proyecto presentó desafíos técnicos significativos debido a la complejidad del edificio, que carecía de paredes rectas y estaba organizado en curvas. Tuvimos restricciones en cuanto a la iluminación y la selección de plantas, además de la dificultad de trabajar en un interior con luz limitada. Al tratarse de un edificio de Santiago Calatrava, no pudimos instalar una sola luminaria, ya que eso habría alterado la integridad arquitectónica de sus columnas. Esto nos obligó a cumplir con numerosas leyes y regulaciones, a pesar de que las plantas no siempre se ajustan fácilmente a estas condiciones. Tuvimos que adaptar cuidadosamente las condiciones para que el jardín prosperara, lo que resultó en un trabajo altamente complejo.

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